sábado, 17 de agosto de 2013

Demasiado altas las expectativas, demasiado grandes las decepciones.


Quiero a alguien que me muerda los labios y me haga sentir especial. Que esté a mi lado cuando estoy mal. Que me abrace cuando yo no le quiero contar lo que me pasa. Alguien que esté a mi lado cuando más le necesito y que no dude que yo también lo estaré. Que me coma a besos y me mate a cosquillas. Que me regale noches enteras sin dormir por pasarlas entre calor y risas. Que cuando me lo cruzo me guiñe un ojo y me sonría. Que me tape los ojos y me dé un beso repentino. Que me haga enfadar y luego me saque la lengua. Que se ponga celoso y no lo admita. Que sin decirme un solo te quiero haga que me sienta querida. Que me diga que no le gusta verme llorar, y cuando lo haga que me abrace, que esté conmigo aunque no se lo pida, y que me mire y me ponga roja. Que sea fanático de los besos en la frente y de mi sonrisa. Alguien que cuando no estoy me eche de menos aunque no lo reconozca, que me desee buenas noches y que me quiera. Pero creo que hoy en día esto es mucho pedir.


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