martes, 12 de noviembre de 2013
viernes, 8 de noviembre de 2013
Hace ya
algunos años que tengo un mecanismo de defensa para enfrentar las distintas
situaciones de mi vida: vivo esperando lo peor aunque en el fondo me guardo
alguna esperanza; sé que por ser yo las cosas van a salir bien, tienen que
salir bien. Sí, es un argumento bastante egocéntrico, pero me funciona gran
parte de las veces. Vivimos en un mundo egoísta, donde cada uno mira por sí
mismo. Donde la gente miente con el fin de engañar a sus contrincantes. Hemos
hecho de la vida un juego, pero nada de un juego como el pilla-pilla o el
escondite, en el que todos juegan y se divierten sino un juego de estrategias,
de lucha, de jugar para ganar. Hoy en día los que juegan al escondite, se han
quedado escondidos y no tienen la intención de salir para salvarse. Ya solo
quedan jugadores de ajedrez, con la estrategia preparada y dispuestos a atacar.
sábado, 2 de noviembre de 2013
Abrázame hasta que mañana sea ayer
Yo quería ser una rockstar. Quería vivir de
la noche, en lugares donde nadie se acordara de nada. Lugares efímeros, en
donde no se marcara ninguna huella sobre mí. Quería afirmar que había probado
todo lo probable, sin caer en adicciones. Una vida con luces de discoteca,
resacas y demasiada fiesta; una vida alocada. Tengo un pasado conflictivo.
Tengo tantos errores que no podría acumular ni uno más. Mi mente está plagada
de pecados capitales. Vivo aprendiendo a vivir. Caer en cada opción de perder,
incluso sin querer levantarse. Veo la vida pasando frente a mis ojos sabiendo
que estoy equivocada, pero sin tener claro como volver al camino correcto. Hasta
que él apareció. No era un príncipe, pero se parecía. Le regaló a mi vida un
par de escrúpulos, un par de motivos para no mandar todo al carajo. Me dio la
tranquilidad suficiente como para ordenar mi futuro, y, solo decir, que ese
futuro quiero vivirlo con él.
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