domingo, 11 de marzo de 2012




 “Hoy va ha ser un gran día”, con esa mentalidad salió ayer ella de casa. Llevaba uno de sus tantos vestidos, con un cinturón que la realzara la figura. Sus tacones nuevos, rojos, rojo pasión, como sus labios. Un bonito bolso recto también rojo, en el que parecía que no cabía todo lo que realmente llevaba. No se la olvidaba nada y mucho menos las ganas de comerse el mundo. La felicidad que ella tenía era incomparable. Lo pasó bien, no faltó la ilusión ni los recuerdos que la hacían sonreír. En el fondo fue un día muy normal, pero ella no tenía ganas de llorar ni de preocuparse por bobadas así que decidió que esa noche iba a ser memorable. Llegó a casa, se paró a pensar el las horas que había estado fuera, en lo que había hecho y en lo que la faltó por hacer. Lo que había hecho estuvo muy bien y hacía que apareciese en su cara una gran sonrisa; lo que la faltó por hacer o lo que la hubiera gustado que hubiese pasado hacia que la sonrisa desapareciera pero por otra parte pensaba “quedan mucho más sábados por delante, si no ha sido este fin de semana será otro, no voy a pensar en lo que no ha ocurrido”. Se metió en la cama, cerró los ojos y decidió soñar, la sonrisa volvió a aparecer.



jueves, 8 de marzo de 2012

Puedes sentirte solo y estar en medio de un millón de personas, puedes gritar y que nadie te oiga, o preguntar y que nadie te responda. Querer y no tener, luchar y no conseguir, pelear y no ganar, dar y no recibir. Pero... ¿Sabes qué? Habrá otros momentos en que estés solo pero te sientas rodeado de mil personas que te quieren. Sin decir nada, alguien sabrá que las cosas no van bien. Sin preguntar, te dirán lo que necesitas oír, conseguirás cosas sin luchar, sobre todo aquellas que no quieras, pero ganarás batallas sin dejarte la piel en el camino. Recibirás sin tener que dar nada a cambio. Y después de todo esto, alguien te enseñará que el único truco que sirve es seguir y sonreír pase lo que pase.


miércoles, 7 de marzo de 2012


Me encantaría tenerte al lado ahora mismo; ¿qué por que hoy y ahora? No lo se, pero me apetece pasarme la tarde abrazada a ti, olvidarme de lo que debería estar haciendo o de las consecuencias que conlleva el que este junto a ti. Abrazados, sin hacer nada. Quiero que me cuentes tus problemas, que yo te cuente los míos y que nos riamos de ellos. Quiero que me abraces más fuerte cuando te diga que no me lo creo y que me convenzas de que nada de esto es un error o que si lo es, es el error del que ninguno de los dos se arrepentirá jamás. Quiero recordarte que si no me he olvidado de ti ya, no creo que lo pueda hacer en un momento o por lo menos hasta que no aparezca otra persona que haga que me apetezca pasar el día junto a él en lugar de junto a ti. Quiero que cada día que te acuerdes de mí me hagas saberlo porque, así, inconscientemente, me saldrá esa sonrisa de niña tonta que tanto te encanta. Se que no soy perfecta, y aunque tú tampoco, no entiendo que has visto en mi al igual que no entiendo esa adicción que tengo yo hacia ti.