No dejes que termine el día sin haber crecido un
poco, sin haber sido feliz, sin haber aumentado tus sueños. No te dejes vencer
por el desaliento. No permitas que nadie te quite el derecho a expresarte, ya
que es casi un deber. No abandones las ansias de hacer de tu vida algo
extraordinario. No dejes de creer que las palabras y la poesía pueden cambiar
el mundo. No olvides mirarte todos los días al espejo y saber que la persona
más fuerte y que mejor te conoce la tienes justo en frente en ese instante. No
olvides que vales mucho, no dejes que nadie te menosprecie ni que sus palabras
te influyan más de la cuenta. Pase lo que pase, nuestra esencia esta innata en
nosotros mismos. Somos seres llenos de pasión. La vida es desierto y oasis; nos
derriba, nos daña, nos enseña, nos convierte en protagonistas de nuestras
propias historias. Y es que aunque el viento sople en contra, la obra continúa.
Tú puedes aportar otra estrofa, no dejes nunca de soñar porque tu sueño es el
comienzo de esta nueva estrofa libre.
viernes, 8 de marzo de 2013
domingo, 3 de marzo de 2013
Demasiadas
cosas que salen mal con demasiada frecuencia, esa es nuestra realidad a día de
hoy. Sin besos a medio dar en una estación fantasma, camas deshechas ni
sonrisas fugaces. El hielo se derrite pero los corazones continúan recubiertos
de escarcha. Mirar al pasado y ver tiempos mejores, tan buenos que parece que
no éramos nosotros. Tiempos fáciles en los que la única limitación era el
aguante de nuestros cuerpos, en los que sobrevivíamos a base de caricias en un
rincón cualquiera de esta ciudad. Palabras que ya no suenan igual y que no
saben a verdad. Al final sólo nos arrepentiremos de los riesgos que no tomemos,
de los besos que no demos y del tiempo que perdamos. ¿Te acuerdas cuando
juraste que lo nuestro sería eterno? Pues bien, lo éramos y, en el fondo, nunca
hemos dejado de serlo. El dolor nos ha consumido aunque nunca ha consumido
nuestras ganas de vivir ni de permanecer juntos. Si algo he aprendido de ti es
a vivir, vivir como si no hubiese mañana, a arriesgar como si perder no fuera
una opción y a querer como si hubiera nacido para ello. Destino, casualidad o
pura locura, llámalo como quieras, yo lo seguiré llamando con tu nombre.
viernes, 1 de marzo de 2013
En broma te digo quiéreme.
Alguien
que cuando me emborrache me lleve a casa en brazos. Que me saque la lengua
cuando me ponga tonta. Que no dé por hecho que siempre voy a estar ahí pero que
tampoco lo dude. Capaz de convencerme de que lo nuestro no es un error. Que me
haga saber que somos el uno para el otro, que me asegure que yo soy para él y
él para mí. Alguien que esté loco por mí, por mi sonrisa y mi manera de sentir.
Que si mira a otra, luego me guiñe un ojo y se ría de mis celos de niña pequeña.
Capaz de hacerme creer que nunca me hará daño, que se gane mi confianza y me
demuestre que si me caigo, él me ayudara a levantarme. Y, ante todo, que no
tenga que perderme para darse cuenta de que me ha encontrado.
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